Al reencontrarme con Guoguo, después de algunos años sin vernos, me comentó que tenía un colega mejicano muy interesante. El chico en cuestión tiene mi misma edad y según parece es de buena familia, su padre tiene un helicóptero al parecer… Cuando me dijo esto, a mi se me ocurrió que este chico sería perfecto para mi amiga Claudia, que también es mexicana. Así que quedamos en vernos los cuatro para conocernos. Aparecimos primero yo y Claudia, más tarde Guoguo, y algo más tarde, a pesar de su carísimo y enorme reloj, apareció Alberto. La primera reacción no fue muy positiva: Alberto no era ni de lejos guapo, más bien era calificable de feo. Vaya situación… yo que creía que después de tanto tiempo podría ayudar a Claudia a encontrar un hombre interesante, pero nada… bueno son cosas que pasan.

