
Después de unas largas vacaciones llega la hora de volver a la rutina. Es un cambio muy duro, especialmente después pasar dos meses entre Saint Tropez, Santorini y las Barbados. Volver a pisar el frío asfalto, volver a mezclarse entre la multitud, con sus hedores, a veces me repugna. Todo es diferente: se me hace mucho más duro nadar en mi piscina, como si su agua fuera mucho más densa que la de Saint James. En estos casos, los remedios sencillos son los más efectivos: un simple complemento en la dieta me ayuda a afrontar la jornada con más ánimos. Un aporte de vitaminas y omega 3 resulta muy beneficioso para el organismo y actúa a modo de gasolina para el cuerpo. Seven Seas, que las compro en Dublín, con Omega 3 procedente del Mar del Norte, es una muy buena opción

